martes, 25 de diciembre de 2007

Cuento para Despertar

Era mi intento desesperado por entender a un agente, dormitando en aquel cuento de pacientes, y mis imperantes ganas de vomitar. Sabia perfectamente, aun lo sé, que no se trataba de odio, ni de mentiras, era manosear con velocidad los restos de una que otra vida. Negocio redondo que pasó por mi ventana, era el pasadizo secreto al sabor del éxito primoroso, y no era nada a la vez.

Tal vez era mi sensación de hambre, tal vez era mi intención de vivir al revés. No se que es lo que te molesta, no entiendo, no sabré.

No estimo conveniente seguir con presunciones, menos ahora que creo sentir que empieza llover. No estimo conveniente seguir esperando que el viento quiebre las ventanas, y me arranque los párpados de una vez. No estimo conveniente ni la mitad de lo que hago, ni lo que podré hacer alguna vez

Odias las explicaciones obvias? Yo no, a veces también me canso de preguntarme si dar un paso o dos. La raíz del hecho, no es depresión, ni aburrimiento, ni exceso de precaución, ni Lili, ni Santiago, ni Bernardo O'Higgins, ni Aurora, ni Pinochet, tampoco Molko, y Silvio ni siquiera cabe aquí...

El Agua de la ducha es la misma que la de la lluvia, por donde se mire, es igual...

Me cargan los días nublados,
Eso es todo... querías mas?

No hay comentarios: