sábado, 3 de noviembre de 2007

Subliminal


Estaba apunto de caer en una de esas depresiones que hackean tu sistema de razonamiento convencional, cuando la subliminalidad me centró en seco. Le entregó mi consiente, al "yo del no-sufrimiento", si,si,si a ese mismo!, esa bestia que sufre de complejo de "no!no!" y ante cualquiera sea el caso, responde "no hay dolor"... Mi idea de masoquismo subliminal va por ese lado, por toda esa suma de estímulos entreguistas, que sin querer entran por una oreja, y No salen por la otra,...más bien...se establecen entre las neuronas que reman hacia el lado comunitario de la corriente. Lo denomino, masoquismo subliminal, porque desborda de la escena del típico amante atado a la cama, y cubre a todo aquello que pueda significar a un ser viviente amarrado a la vida, amarrado a los malls, al crédito bancario, al crédito hipotecario, al crédito comercial, al crédito universitario, a la televisión, al mal uso de la cibernética-web, a lo que estime mas ventajoso publicar el editor de un diario, a los deseos de ver el mar, y al alza de combustibles, a la ansiedad de aire puro, y a la ausencia de vacaciones, a las licencias medicas en las que nunca te recuperas, y a observar las interminables licencias de los que nunca se enferman,¿Existe el crédito funerario? ja! no me parecería extraño, estar endeudado cuando te comen los gusanos... El punto es que, al reconocer que amo a todo aquello que nunca tendré, el masoquismo reintegró la subliminalidad perdida, explicando sin rodeos el carácter brutal que la sonrisa permanente imprime en la realidad, redactándome métodos suspicaces para negarle la libertad.


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