Yo voy a pensar..."tay cagao", me daré la vuelta y me iré. Y no quiero saber más.
Por mi parte, intentaré conocer todo el mundo y su extensión, y haré como que esa parte del mundo (que eres tú) no existe, jamás pasó, no me hizo daño, ni me toco, llegó y se fue...
Suspiro, portazo y adiós.
(Me encantan los portazos)
Después el mecanismo funciona así: Llego a mi casa, saludo, finjo tranquilidad y una sonrisa al estilo Lavín. Entro a mi pieza cierro la puerta, voy a la terraza, me pongo a mirar los cerros y te deseo lo peor. Vuelvo, agarro el teléfono y te puteo. Tú me dices: cálmate, seamos felices, saltemos en un pie...
¿Saltemos en un pie? ¿Qué clase de amigo eres?
- No soy tu amigo - respondes.
Y yo desde aquí, puedo ver el brillo de tu sonrisa, reflejándose en mí.
sábado, 19 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario